- La UAH aporta 19 años de registros de isla Decepción y 14 años de isla Livingston, ambas en la Antártida.
- El estudio analiza 156 estaciones y detecta un aumento del deshielo estival en numerosas regiones de permafrost.
Casi dos décadas de mediciones realizadas por investigadores de la Universidad de Alcalá en la Antártida forman parte de un estudio internacional publicado en Communications Earth & Environment que confirma la degradación del permafrost a escala global. La investigación reúne datos de 156 estaciones de seguimiento distribuidas por el Ártico, la Antártida y diferentes regiones montañosas.
La aportación de la UAH procede de las estaciones de Crater Lake, en isla Decepción, y Limnopolar Lake, en isla Livingston. La primera cuenta con una serie de observaciones de 19 años y la segunda de 14, dentro de la red PERMATHERMAL dedicada al seguimiento del suelo permanentemente congelado en las islas Shetland del Sur.
El profesor Miguel Ángel de Pablo, del Departamento de Geología, Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Alcalá, participa en el trabajo y ha aportado los registros obtenidos en estas dos estaciones antárticas. Las series permiten comparar la evolución del terreno durante periodos suficientemente largos como para distinguir tendencias de variaciones puntuales entre años.
El estudio analiza observaciones realizadas entre 2000 y 2024 y se centra en el espesor de la denominada capa activa, la zona superficial situada sobre el permafrost que se descongela durante los meses más cálidos y vuelve a congelarse posteriormente.
Los resultados muestran un aumento significativo de esta capa en el 55% de los puntos del Ártico y en el 38% de las estaciones antárticas estudiadas. La tendencia aparece con todavía mayor claridad en las áreas montañosas europeas, donde el incremento se produjo en más del 90% de los emplazamientos analizados.
Que la capa activa aumente significa que el deshielo estacional está alcanzando una mayor profundidad. Esta evolución puede modificar las características del terreno, los ecosistemas y el funcionamiento de unas regiones que almacenan importantes cantidades de carbono en sus suelos congelados.
La investigación muestra también que el comportamiento no es idéntico en todos los lugares. Factores como el tipo de suelo, la cantidad de hielo, la vegetación, la topografía, las precipitaciones o la cubierta de nieve pueden alterar de forma importante la respuesta local del permafrost.
La continuidad de las mediciones realizadas por la Universidad de Alcalá en la Antártida permite incorporar dos series de larga duración a esta fotografía mundial. La red PERMATHERMAL comenzó sus trabajos en 2000 y mantiene desde entonces el seguimiento de estos cambios en las islas Shetland del Sur.




