- El estudio identifica nueve regiones dinámicas y las principales rutas que puede seguir el material suelto sobre la luna marciana.
- Los resultados ayudarán a interpretar las muestras que la futura misión japonesa MMX pretende recoger en Fobos.
Un equipo liderado por el Centro de Astrobiología, con sede en Torrejón de Ardoz, ha elaborado el primer atlas global destinado a representar cómo puede desplazarse el material suelto sobre la superficie de Fobos, una de las dos lunas de Marte. El estudio publicado en Earth and Planetary Science Letters permitirá reconstruir de dónde puede proceder el material acumulado en distintas zonas del satélite.
Moverse sobre Fobos no funciona como hacerlo sobre la Tierra. Su reducida gravedad y la influencia de Marte hacen que el recorrido del polvo, las piedras y otros fragmentos que cubren la superficie —el denominado regolito— no pueda deducirse únicamente observando la inclinación del terreno.
Los investigadores han construido un modelo tridimensional que combina la propia gravedad de Fobos con las fuerzas inerciales y las mareas generadas por Marte. A partir de estos cálculos han identificado nueve grandes regiones dinámicas y una red de trayectorias preferentes por las que podría desplazarse el material.
El estudio denomina a estas rutas Regolith Migration Pathways, o vías de migración del regolito. Las zonas donde terminan muchas de ellas coinciden con terrenos relativamente lisos y con una menor densidad de cráteres, características compatibles con la acumulación progresiva de materiales procedentes de otros puntos.
Las regiones más elevadas o accidentadas aparecen, en cambio, como posibles áreas de origen. El modelo no determina cuándo comienza un desplazamiento, sino hacia dónde tendería a moverse el material una vez movilizado por fenómenos como impactos, vibraciones o cambios de temperatura.
Esta reconstrucción tiene especial interés ante la futura misión Martian Moons eXploration, MMX, desarrollada por la agencia espacial japonesa JAXA. Uno de sus objetivos es aterrizar en Fobos, recoger material de su superficie y transportar posteriormente esas muestras hasta la Tierra para su análisis.
Conocer previamente cómo se mueve el regolito puede ayudar a determinar si una muestra recogida en un lugar concreto procede realmente de esa zona o si llegó desde otro punto de la luna. Esa información será relevante cuando los científicos intenten reconstruir la historia geológica de los materiales traídos por la misión.
El trabajo ha sido liderado por el Centro de Astrobiología, organismo mixto del CSIC y el INTA con sede en el campus de Torrejón de Ardoz, y proporciona una nueva herramienta para estudiar la evolución de la superficie de una de las lunas más singulares del sistema solar.




