- Los desarrollos se distribuyen entre el polígono El Ruiseñor y la Ciudad del Transporte, junto a la A-2 y la R-2.
- Las instalaciones se construirían según las necesidades de los futuros ocupantes, con plazos estimados de entre 10 y 12 meses.
Guadalajara capital y Marchamalo concentran dos nuevos desarrollos inmobiliarios en comercialización que permitirían incorporar más de 420.000 metros cuadrados de superficie logística alquilable al Corredor del Henares. Los proyectos, promovidos por Montepino y comercializados por la consultora Proequity, se encuentran en el polígono El Ruiseñor y en la Ciudad del Transporte. La oferta, difundida este martes 13 de octubre, está dirigida a empresas que necesiten grandes instalaciones adaptadas a sus operaciones de almacenamiento, distribución y transporte.
En Guadalajara capital, el desarrollo previsto en El Ruiseñor dispone de una parcela de 225.779 metros cuadrados sobre la que podrían construirse instalaciones con una superficie bruta alquilable máxima de 130.611 metros cuadrados. La configuración permitiría dividir el espacio en diferentes unidades según las necesidades de los operadores interesados. La actuación se plantea mediante la modalidad de construcción llave en mano, por la que las características del inmueble se definen antes de su ejecución en función de los requisitos de la empresa que vaya a utilizarlo.
La segunda actuación se localiza en la Ciudad del Transporte de Marchamalo, uno de los principales enclaves logísticos de la provincia de Guadalajara. En este caso, las parcelas disponibles permitirían desarrollar instalaciones de diferentes dimensiones, desde aproximadamente 25.000 hasta más de 125.000 metros cuadrados. La proximidad a la A-2, la R-2 y las infraestructuras ferroviarias de mercancías constituye uno de los elementos que la comercializadora destaca para atraer a empresas de distribución y operadores logísticos.
Según la información facilitada por Proequity, las instalaciones podrían estar disponibles entre 10 y 12 meses después de la firma de los correspondientes acuerdos comerciales. Este plazo no significa que todas las naves vayan a construirse de forma inmediata, ya que la ejecución dependerá de la contratación de los espacios y de las características definitivas que soliciten sus futuros ocupantes. La consultora también señala que los edificios incorporarán criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, aunque todavía no ha concretado las certificaciones previstas.
Los desarrollos se suman a la actividad inmobiliaria industrial existente en el entorno de Guadalajara y Marchamalo, donde la disponibilidad de grandes superficies y las conexiones por carretera y ferrocarril han favorecido la implantación de empresas logísticas. La comercialización de nuevos espacios abre posibilidades de ampliación para compañías que ya operan en el Corredor y para otras que estudien establecerse en la zona. No obstante, por ahora no se han comunicado contratos de ocupación, inversiones definitivas ni previsiones concretas de creación de empleo vinculadas a estas actuaciones.
La evolución de ambos proyectos dependerá de la demanda empresarial y de los acuerdos que se alcancen durante su comercialización. Las cifras anunciadas representan capacidad potencial de desarrollo, no superficie construida o comprometida, una distinción relevante para valorar su impacto económico y territorial.




