- Los menores de entre 13 y 15 años solo podrían acceder mediante cuentas vinculadas y controladas por sus tutores.
- La propuesta incluye límites al scroll infinito, notificaciones nocturnas, recomendaciones adictivas y determinadas funciones de inteligencia artificial.
La Comisión Europea ha presentado una propuesta para establecer en 15 años la edad mínima común en la Unión Europea para que un menor pueda abrir por su cuenta un perfil en determinadas redes sociales y plataformas de vídeo. La medida forma parte de la nueva EU KIDS Act, presentada este jueves, 17 de septiembre, y todavía debe superar su tramitación legislativa.
El planteamiento establece diferentes niveles según la edad. Los menores de 13 años no podrían acceder a redes sociales, mientras que entre los 13 y los 15 años se permitirían las denominadas «minicuentas», vinculadas a la cuenta de un progenitor o tutor y sometidas a controles específicos. A partir de los 15 años podrían crearse cuentas autónomas.
Estas cuentas para adolescentes incluirían medidas adicionales de protección. La Comisión plantea limitar el número de contactos sociales y fijar un máximo de una hora diaria de uso, además de exigir configuraciones de privacidad reforzadas. Los perfiles de menores tendrían que ser privados por defecto y mantener desactivado inicialmente el acceso a geolocalización, cámara y micrófono.
La propuesta también afecta al diseño de las propias plataformas. Entre las medidas planteadas figuran la prohibición del desplazamiento infinito sin puntos de parada, determinadas estrategias de recompensa, las notificaciones automáticas durante las horas de sueño y las recomendaciones basadas en perfiles que puedan conducir repetidamente a contenidos perjudiciales.
La regulación alcanzaría igualmente a algunos servicios basados en inteligencia artificial. Los compañeros virtuales y chatbots dirigidos a menores tendrían que permanecer desactivados por defecto y no podrían diseñarse para simular relaciones interpersonales capaces de generar dependencia emocional. Las plataformas también tendrían que incorporar mecanismos de verificación de edad.
Otro de los cambios planteados consiste en trasladar parte de la responsabilidad a las propias compañías. Los grandes proveedores tendrían que demostrar que sus servicios son seguros desde su diseño, presentar planes de cumplimiento y someter determinadas funciones a evaluación independiente antes de su implantación.
La EU KIDS Act no está todavía en vigor. La Comisión ha remitido la propuesta al Parlamento Europeo y al Consejo de la Unión Europea, que deberán examinarla y negociar su redacción antes de que pueda convertirse en legislación aplicable en los Estados miembros.




