- La investigación siguió a 1.531 pacientes durante más de seis años y detectó una asociación entre mayor exposición a metformina y menor riesgo tumoral.
- Los autores advierten de que el hallazgo no sustituye la vigilancia médica de pacientes con enfermedad hepática avanzada ni demuestra por sí solo causalidad.
Investigadores vinculados al Hospital Universitario de Guadalajara han liderado un estudio multicéntrico que aporta nuevas evidencias sobre el riesgo de cáncer de hígado después de superar una infección por hepatitis C. El trabajo analiza especialmente a pacientes con diabetes tipo 2 y encuentra una asociación entre el uso acumulado de metformina y una menor aparición de hepatocarcinoma, el tumor hepático primario más frecuente.
La investigación incluyó a 1.531 pacientes que habían conseguido una respuesta virológica sostenida después del tratamiento de la hepatitis C con antivirales de acción directa. El seguimiento mediano fue de 75,5 meses, algo más de seis años, y durante ese periodo 50 participantes desarrollaron hepatocarcinoma.
Los resultados publicados en la revista científica Liver International muestran que la exposición acumulada a metformina se asoció estadísticamente con un menor riesgo de desarrollar el tumor. Entre los pacientes con diabetes tipo 2 aptos para recibir este medicamento, cada año adicional de exposición se relacionó con una reducción del riesgo estimado en el modelo estadístico utilizado por los investigadores.
El estudio es observacional, por lo que el resultado establece una asociación y no demuestra que administrar metformina con el objetivo específico de prevenir el cáncer hepático produzca directamente ese efecto. Tampoco convierte el fármaco en un tratamiento preventivo indicado para personas sin diabetes ni justifica modificar una medicación sin valoración médica.
El trabajo comenzó hace aproximadamente tres años en el Hospital Universitario de Guadalajara a partir de un Trabajo Fin de Grado. Posteriormente se amplió mediante la colaboración con la Fundación Hospital Universitario de Alcorcón y el Consorci Sanitari Alt Penedès-Garraf de Sitges.
Por parte del centro guadalajareño participan profesionales de Digestivo y Medicina Interna, entre ellos Henar Calvo Sánchez, primera firmante del artículo, junto con Joaquín Miquel, Miguel Torralba, Raquel Encijo y Juan Ramón Larrubia, responsable de la coordinación del estudio.
El punto de partida clínico es que eliminar el virus de la hepatitis C reduce considerablemente el riesgo de hepatocarcinoma, pero no lo hace desaparecer completamente en todos los pacientes. Quienes presentan enfermedad hepática avanzada conservan un riesgo residual, que aumenta cuando concurren determinados factores como diabetes tipo 2, hipertensión portal, tabaquismo o marcadores elevados de fibrosis.
Los propios investigadores subrayan que los resultados no modifican la necesidad de mantener los programas de vigilancia de las personas con enfermedad hepática avanzada después de superar la hepatitis C. El hallazgo plantea, en cambio, una nueva vía para estudiar estrategias de prevención y para mejorar la identificación de los pacientes con mayor riesgo.
La publicación sitúa al Hospital Universitario de Guadalajara como centro coordinador de una investigación con aplicación potencial más allá de su área sanitaria, aunque cualquier traslado del resultado a recomendaciones clínicas requerirá valorar el conjunto de la evidencia y futuras investigaciones.




