- Los participantes hicieron ejercicio dos veces por semana y mejoraron la fuerza de la mano dominante y su actividad física.
- El ensayo no detectó mejoras significativas en salud general, capacidad laboral o fatiga tras las seis semanas.
Introducir veinte minutos de ejercicio dentro de la jornada laboral dos veces por semana produjo algunas mejoras físicas entre profesionales del Hospital Universitario de Guadalajara, aunque no modificó significativamente su percepción de salud, capacidad laboral o fatiga. Así lo recoge un ensayo clínico aleatorizado publicado en la revista Fisioterapia que analizó los efectos de esta intervención durante seis semanas.
La investigación contó con 32 trabajadores, distribuidos aleatoriamente en dos grupos de 16 personas. Mientras uno continuó con su actividad habitual, los integrantes del grupo de intervención realizaron sesiones de ejercicio moderado, progresivo, guiado y supervisado durante su propia jornada laboral.
Cada sesión tenía una duración de veinte minutos y se realizaba dos veces por semana. Antes y después del programa, los investigadores evaluaron diferentes variables relacionadas con la fuerza muscular, la cantidad de actividad física, la salud percibida, la capacidad para trabajar y los niveles de fatiga.
Una de las principales diferencias apareció en la fuerza de prensión de la mano dominante, que aumentó significativamente entre quienes participaron en las sesiones. El grupo de intervención también incrementó la cantidad semanal de actividad física registrada respecto a los niveles observados antes de comenzar el programa.
Los resultados fueron diferentes al analizar otros indicadores. Los cuestionarios empleados no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en salud general, capacidad laboral o fatiga después de las seis semanas de intervención.
La aceptación del programa fue elevada entre los participantes. Quince integrantes del grupo que realizó las sesiones valoraron la experiencia con una puntuación media de 9,5 sobre 10, un resultado que refleja una buena acogida de la actividad dentro de la jornada laboral.
Los propios investigadores señalan que el reducido número de participantes limita la posibilidad de trasladar los resultados directamente a otros entornos profesionales. El trabajo permite, no obstante, obtener datos experimentales sobre los efectos de incorporar pequeñas sesiones de actividad física durante el horario de trabajo.
La investigación fue desarrollada principalmente por profesionales del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario de Guadalajara y cuenta también con participación de la Universidad de Alcalá. Los autores plantean la necesidad de realizar nuevos estudios con muestras mayores y periodos de seguimiento más prolongados.




